IBON NAVARRO: «HACER QUE LOS DEMÁS BRILLEN ES UN TALENTO»
El técnico del Unicaja, Ibon Navarro, se sincera en una profunda entrevista previa a la defensa del título de la Copa del Rey en Valencia. Con siete títulos en su haber y habiendo transformado al club malagueño desde su llegada en 2023, el entrenador vitoriano reflexiona sobre la evolución física del baloncesto moderno, la gestión de egos en el vestuario y la presión de las redes sociales en el deporte de élite.
La reconstrucción de un proyecto ganador
Tras un verano de cambios significativos, Navarro admite que la transición no ha sido sencilla a nivel emocional. La sombra del éxito reciente y la tendencia a comparar la plantilla actual con la de años anteriores genera una presión añadida. Sin embargo, el técnico destaca la incorporación de jugadores como Kameron Taylor, quien ha tenido que lidiar con las expectativas tras una temporada previa casi perfecta en cuanto a resultados y salud física.
«Es injusto comparar este proyecto con el de hace tres años. La gente se queda con lo último, pero este es un proceso nuevo y los resultados están siendo muy buenos», afirma Ibon. Para él, la esencia del equipo se mantiene intacta: un grupo largo, comprometido con la optimización de recursos y el cuidado del jugador para alcanzar su máximo rendimiento.
El baloncesto de los «súper cuerpos»
Uno de los puntos más interesantes de la reflexión de Navarro es la metamorfosis física del juego. Según el técnico, el baloncesto se ha convertido en un deporte «súper físico», muy alejado de lo que se veía hace apenas 15 años.
- Cuerpos de élite: Jugadores de 2,05m o 2,06m que se desplazan con la agilidad de bases de 1,80m.
- Espacio reducido: «El campo se empieza a quedar pequeño», señala, explicando que la única dirección de crecimiento posible ahora es hacia arriba (el juego multidimensional).
- Gestión de carga: El estrés físico y mental obliga a los entrenadores a ser expertos en la gestión de minutos para evitar el agotamiento temprano de las plantillas.
La batalla contra la dopamina digital
Navarro no rehúye el análisis social del deportista actual. Coincidiendo con otros técnicos de la élite como Obradovic, advierte sobre el peligro de la «opinión externa» y el consumo rápido de contenido. Los jugadores viven pendientes de las redes sociales, alimentándose de una dopamina inmediata que dificulta la concentración y el análisis pausado.
En el vestuario del Martín Carpena, la gestión de esta realidad es pragmática. Ibon no prohíbe el uso de teléfonos en las comidas o cenas, pues considera que sería «pelear contra la naturaleza», pero enfatiza la importancia de encontrar jugadores que entiendan que su éxito individual pasa necesariamente por el éxito colectivo.
Admiración por el rival y futuro europeo
Respecto a la ACB, el técnico del Unicaja muestra un respeto profundo por sus colegas. Destaca la inteligencia de Sergio Scariolo para manejar grupos en el Real Madrid y la competitividad extrema del Valencia Basket de Pedro Martínez, un equipo que, según sus palabras, «aunque pierda por 15, siempre vuelve».
Sobre su futuro personal y la posibilidad de dar el salto a un equipo de Euroliga, Ibon Navarro es claro: se siente feliz y respetado en Málaga, pero no oculta su ambición. «Me gustaría verme ahí algún día. Sería un reto imponer mi filosofía en ese ritmo de partidos de la máxima competición europea», concluye el estratega que ha devuelto la ilusión al Unicaja.